ninguneo...
Del desorden
Permite hombre
el
vértigo
de
la
muerte
aquí abajo yo, solo pregunto,
pero
s i l e n c i o
con humedad la lengua teme tu nombre
y existe, entonces
un cuerpo
una voz
una misma suerte
un juego
vencido reflejo para entrar en escena
decir, formar, creer morder
donde
lo imperfecto resulta fácil
por eso aquí , victimarios ambos del pecado
pedimos sólo caer de nuevo en el desorden
extrañando el hambre que suplicó los golpes
lamiendo mil veces las mismas certezas, los mismos temores, los mismos gritos
las razones a estas alturas no existen
las razones a estas alturas no existen.
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